Recortes de Prensa III - Ilustre y Piadosa Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado y María Santísima de la Amargura. (Córdoba - España)

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Recortes de Prensa III

Aniversarios > III Centenario N.P.J.N. Rescatado

Devoción viva trescientos años después
Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado regresó de manera triunfal a su templo después de celebrar en la. Catedral una función solemne, presidida por el obispo, para conmemorar el aniversario de su hechura
FRANCISCO MELLADO (Diario Córdoba)
Día 02/12/2013

Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado es de esas imágenes que poseen un halo de majestad que la hace diferente al resto. Una imagen que traspasa lo netamente cofrade. Al mirar fijamente su rostro parece que se para el tiempo, haciéndonos recordar aquellas añejas estampas con su imagen en color azul o morado que nuestras abuelas guardaban como un tesoro.

El Rescatado, como ayer dijo Demetrio Fernández, obispo de la diócesis, es una imagen soberana, majestuosa "expresión de la libertad que brota del alma". Sin duda, unas hermosas palabras que definen a esta imagen que ayer celebró sus trescientos años en la ciudad de Córdoba, desde que el escultor Fernando Díaz Pacheco la tallara para el convento de los trinitarios descalzos del Marrubial por encargo de fray Cristóbal de San Juan de Mata, siguiendo el modelo del famoso Medinaceli madrileño, cuyo rescate fue narrado por el obispo de la diócesis en su homilía de ayer.

El prelado, además de recordar este histórico rescate, origen de la devoción al Rescatado cordobés, señaló con contundencia la devoción a la imagen de Córdoba, una efigie a través de la cual "Jesús ha llegado al corazón de miles de hombres y mujeres a lo largo de sus trescientos años de historia". Finalmente el obispo aplaudió a la cofradía la elección de la Catedral para celebrar esta efemérides ya que se trata "del templo madre de la diócesis".

Tras la eucaristía se comenzó a formar en el interior de la Catedral el cortejo que trasladaría al Señor Rescatado hacia su sede canónica en la iglesia de los Padres de Gracia (Trinitarios).



Cerca de las dos de la tarde el paso de Jesús Rescatado estaba enmarcado en la Puerta de las Palmas de la Catedral cordobesa. Fue en ese momento cuando la banda de cornetas y tambores de la propia hermandad, que ayer se estrenaba tras el Señor, empezó a entonar la Marcha Real que continuó con un himno con letra, dedicado al Rescatado, que cantaron los propios componentes de la banda.

Poco a poco, el Patio de los Naranjos se fue llenando de público, tanto de la ciudad como de turistas que atraídos por las cornetas y tambores preguntaban el porqué de una procesión de Semana Santa en diciembre.

Mientras hallaban su respuesta, por las calles aledañas a la Catedral ya no se podía casi transitar, sobre todo en la estrechez de la calle Deanes, donde hizo falta más de una maniobra por parte de su ejemplar cuadrilla de costaleros. Ejemplar por haber sido capaz de ofrendar al Señor con una túnica bordada en oro sobre terciopelo morado que lució en la procesión, tanto de ida como de vuelta, que por cierto le queda como un guante, otorgándole un acertado movimiento que acentúa aún más la solemnidad del caminar del poderoso Señor Rescatado.

Con esta majestad el Nazareno de las promesas caminó por el centro de la ciudad buscando el cielo de su barrio, un enclave al que llegó cuando el reloj casi marcaba las seis de la tarde, momento en el que los ciriales ya estaban cerca de la plaza del Cristo de Gracia, donde a lo lejos, ante una impresionante masa humana se vislumbraba el Señor, en cuyas potencias aún se reflejaba el sol que poco a poco declinaba. Quedaban las últimas chicotás , la emoción estaba a flor de piel, lágrimas, abrazos de costaleros, de músicos... marcaban el final de una procesión que materializa los trescientos años de devoción a una imagen que pase el tiempo que pase, siempre estará en el recuerdo de los miles de cordobeses que viernes tras viernes se postraron y se postran ante sus plantas, sellando sus labios con la sagrada madera de los pies gastados de Jesús Rescatado.




El extraordinario epílogo de un hito
La hermandad del Rescatado celebra el tercer centenario de la bendición de la imagen con una procesión hasta la Catedral Hoy se oficiará una misa y después volverá a su templo
Rafael Carlos Mendoza. | Actualizado 02.12.2013 - 01:00 ABC Edición Córdoba

EL ambiente festivo se respiraba en la ciudad. El sol y la gente que se aglomeraba en la Puerta de Santa Catalina y en las inmediaciones de la Catedral recordaban a una estampa de un Domingo de Ramos cualquiera. Mientras, la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado ensayaba los últimos acordes en el Patio de los Naranjos. Este primer domingo de diciembre no era de Ramos y ninguna hermandad hacía estación de penitencia. La expectación se debía al traslado de la imagen del Señor de Córdoba, que, tras pasar la noche bajo los siglos de historia de la Santa Iglesia Catedral, regresó ayer a su templo, la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia.

Las calles de Córdoba volvieron a impregnarse de la religiosidad popular que el paso del Rescatado provocó durante su traslado en la tarde del sábado. Los 13 grados que marcaban los termómetros ayudaron a que los cordobeses, y muchos turistas, se echaran a la calle para ser testigos del regreso de la imagen a su barrio. El olor a incienso y el sentir de miles de fieles acompañaron a la tricentenaria talla durante su regreso, esta vez por las estrechas calles de la Judería.

Compañía de muchos
Ya lo dijo el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, durante la celebración de la misa de acción de gracias: «Hoy es un día festivo, no porque estemos en Semana Santa ni porque haya estación de penitencia, sino porque podemos dar gracias de que esta imagen de Jesucristo ha llegado al corazón de muchas personas en 300 años».

En su homilía, Monseñor Fernández se refirió a la imagen del cautivo como «soberana, señorial y majestuosa» y dijo de ella que «en este tiempo ha sido testigo de miles de silencios». El prelado cordobés agradeció la oportunidad de celebrar el primer domingo de Adviento con esta imagen «que representa la soberanía de Jesucristo» y que, imponente, aguardaba en el altar de la Catedral montada en su paso dorado.



Una vez estuvo de nuevo en la calle y con el repique de las campanas de la Catedral de fondo, los actos de recogimiento y devoción volvieron a estar presentes en el sentir popular. El cortejo, formado por centenares de devotos, jóvenes y representantes de otras cofradías (de Gloria y Penitencia), se inició por Deanes y Blanco Belmonte.

A primera hora de la tarde, el desfile llegó a su punto final, la plaza trinitaria de Padres de Gracia, después de haberse reencontrado con fieles y devotos y vecinos en general por las calles San Pablo, San Lorenzo y María Auxiliadora. Aún con el sol en el cielo, el Señor de Córdoba entró en la que ha sido su casa durante tres siglos.

Un brillante y maravilloso epílogo para cerrar el capítulo de oro, el de la celebración del tercer centenario de la talla del Rescatado, obra de Fernando Díaz Pacheco de 1713 por encargo del trinitario Fray Cristóbal de San Juan de Mata. El imaginero (al que es de justicia recordar) tomó como modelo el Cristo de Medinaceli de Madrid. La imagen representa a Jesús a punto de iniciar el camino del Gólgota después de haber sido injuriado y coronado con espinas.

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