Recortes de Prensa 2013 - II - Ilustre y Piadosa Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado y María Santísima de la Amargura. (Córdoba - España)

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Recortes de Prensa 2013 - II

Estación de Penitencia > Año 2013

Lágrimas de fe por el cautivo trinitario
G. N. Jiménez , 3el rescatado | Actualizado 25.03.2013 - 01:00

La Hermandad del Rescatado es especial. Y eso queda patente cada Domingo de Ramos cuando la multitud espera durante horas en la plaza del Alpargate para ver la salida del portentoso Nazareno de los trinitarios.

Esa predilección por el Rescatado se hizo realidad un año más ayer en las calles de Córdoba. La marea humana se agolpaba para ver pasar al cautivo, elevado, hierático, solemne, salir de la plaza Cristo de Gracia para adentrarse en el barrio de San Agustín. "Llevo aquí tres horas esperando la llegada del Rescatado, pero no me importa porque para poder verlo tengo que esperar todo un año", decía una señora sin dejar de coger la mano a su nieta.

El esperado momento finalmente llega un cuarto de hora antes de que el reloj marque las siete, media hora después de que haya salido a la calle el paso de María Santísima de la Amargura. El cielo luce en todo su esplendor, sin que los fieles lleguen ni siquiera a imaginar lo que horas después pasará. "Es el Señor de Córdoba y aquí estamos todos esperándolo", dice en voz baja otra devota.

Con el avance del cortejo los sentimientos van aflorando y en el rostro de muchos de los que esperan a su nazareno corren lágrimas de emoción. Poco a poco el paso se adentra en el barrio de San Agustín, uno de los puntos más significativos de su recorrido. La marea humana envuelve con su calor a su cautivo trinitario mientras en el cielo comienzan a aparecer las primeras nubes acompañadas por un aire frío y desagradable, que, sin duda, anuncia agua. "Esas nubes no me gustan nada", comienza a escucharse entre los vecinos de la plaza de San Agustín.

En las caras de los cofrades también se hace cada vez más palpable el nerviosismo ante los peores pronósticos meteorológicos, que finalmente llegan cuanto el Rescatado sale de su barrio para enfilar su recorrido hacia la carrera oficial. El punto de inflexión se produce en la calle Rejas de Don Gome cuando la lluvia deja de ser débil para convertirse en la auténtica protagonista de la tarde.

"Volvemos al templo", confirma un cofrade. En ese momento, en los miles de devotos que acompañan a la imagen se marca el gesto de resignación ante una situación que nada ni nadie puede ya parar. "Ahora sólo nos queda llorar lágrimas de fe por nuestro Señor y acompañarlo de nuevo hasta su casa", dice un costalero sin dejar de apretar con fuerza una pequeña estampita de su cautivo trinitario.

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