Historia - Ilustre y Piadosa Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado y María Santísima de la Amargura. (Córdoba - España)

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Historia

La Cofradía

Haciendo camino...
    La Historia de la Hermandad del Rescatado, está aún por hacer. Nos estamos refiriendo al largo periodo de más de dos siglos que transcurren desde que en 1713 Díaz de Pacheco creara la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado hasta que en 1941 se fundara la actual cofradía. Los libros de Visitas Generales del Obispado, el archivo de la Comunidad Trinitaria o incluso el de los P.P. Claretianos, debido a su prolongada estancia en el Convento, pudieran ser las   fuentes básicas para realizar dicha historia.

    En primer lugar hemos de hacer constar que a lo largo de dicho recorrido se evidencia que la devoción popular que la Imagen ha provocado ha estado siempre muy por encima de la entidad y continuidad de su Cofradía, pues ésta sufrió una manifiesta serie de altibajos, de disoluciones y refundaciones durante estos siglos. Únicamente cuando se funda la actual Cofradía en 1941 adquiere una solidez en consonancia con la popularidad de su Titular.

    Parece lógico que debido a la gran veneración que pronto concitó el Rescatado no tardara en fundarse una cofradía que le diera culto. Sin embargo hacia la mitad de la centuria, las circunstancias fueron desfavorables para la aparición de nuevas cofradías ya que las ideas ilustradas irían tomando fuerza tanto en la jerarquía civil como en la eclesiástica; prueba de ello fueron las prohibiciones que sobre la celebración de la Semana Santa dictó el obispo Cebrián en 1743. En realidad la primera noticia que ha llegado hasta nosotros de la Hermandad es de 1771, fecha en que el Conde de Aranda, Presidente del Consejo de Castilla, ordenaba al consejo de Córdoba la elaboración de un informe sobre las cofradías y fiestas religiosas de la ciudad. En tan exhaustiva relación aparecía la del Rescatado, advirtiendo no obstante, de su estado decadente y de la falta de Hermano Mayor, por lo que era la comunidad quien sostenía el culto, ya que no realizaba estación de penitencia. Tan débil sería su situación que veinticinco años después, en una nueva relación de cofradías pedida por el corregidor, ya no aparecía.

    La primera mitad del siglo XIX fue funesta para la vida de las cofradías. Por un lado el expolio realizado por la invasión napoleónica en la que el mismo convento trinitario fue clausurado y la imagen del Rescatado trasladada a otro templo. Por otro, y éste fue aún un golpe más duro, el Reglamento de 1820 dictado por el ilustrado obispo de Trevilla, en que reducía la celebración de la Semana Santa a la única procesión del Viernes Santo. Ya un año antes, en un informe pedido por dicho prelado , seguía sin aparecer esta cofradía. En los años siguientes las exclaustraciones y desamortizaciones decretadas por los gobiernos liberales sumirían en una total postración a todas las hermandades.

    Sería ya en la Década Moderada del reinado isabelino cuando las cofradías empezarán a resurgir nuevamente, sobre todo a partir de 1851 con la firma del Concordato de Bravo Murillo en que se normalizaban las relaciones con la Santa Sede. Ya desde 1849 el Ayuntamiento se venía haciendo cargo de la organización de la procesión oficial del Viernes Santo. Pero hasta 1852 no volvemos a tener noticias de la Sagrada Imagen, evidenciándose la idea que argumentábamos anteriormente, es decir, que la devoción popular que originaba el Rescatado superaba a las cofradías, pues ésta ni siquiera existía en esta época. De ahí que otra cofradía, la del Buen Suceso y Ángeles de San Andrés, por mediación del alcalde, solicitara al párroco de San Lorenzo el permiso para procesionar la Imagen en el desfile del Viernes Santo. Circunstancia que volvería a repetirse en el año siguiente de 1853.

    Del Bienio Progresista tenemos los datos de la reunión previa para la organización de la procesión oficial del Viernes Santo de 1855 celebrada en el Ayuntamiento. Entre los asistentes figuraba D. Juan Pérez por Jesús Rescatado, aunque a título personal; lo cual indica que tampoco en esta fecha existía cofradía.

    Ya en los últimos años de Isabel II, concretamente desde 1864 a 1868, volvemos a tener datos referentes a la hermandad de Jesús Rescatado o Jesús Preso. Los detalles proceden de las reuniones celebradas en el ayuntamiento para organizar la procesión del Viernes Santo y repartir las túnicas, que por cierto eran moradas y blancas las que se adjudicaban a esta cofradía.

    Con el destronamiento isabelino se abre el período conocido como Sexenio Democrático en que la celebración pública de la Semana Santa Cordobesa desaparece. Aunque en 1872 se celebró la procesión del Viernes Santo no hay constancia de que saliera la hermandad del Rescatado.

    Hemos de esperar a la segunda mitad de dicha década, ya en época de Alfonso XII, para saber a través de Teodomiro Ramírez de Arellano que la cofradía del Rescatado, se encontraba casi disuelta. Sabemos que aún existía en 1879, pues el día de la Ascensión, el 22 de mayo de aquel año, asistió en compañía de otras once cofradías a una procesión de jubileo en acción de gracias por la inauguración del pontificado de León XIII.

    La única referencia que volvemos a encontrar en el siglo XIX sobre esta hermandad será de nuevo en la reunión celebrada en el Ayuntamiento para preparar la Semana Santa de 1886 en que nuevamente haría estación de penitencia. Desde entonces perdemos todo rastro de la cofradía, signo evidente de su desaparición. Hemos de esperar a 1922 para conocer que el paso de Jesús Rescatado fue procesionado por la Hermandad de la Expiración al no poder sacar el suyo por desperfectos.

    Los últimos datos que poseemos de la Imagen antes de la Fundación de la actual Hermandad pertenecen a la época de la dictadura de Primo de Rivera, coincidiendo con una nueva etapa de ascenso de nuestra Semana Santa. En 1925 la Sagrada Imagen de Jesús Rescatado se incorporaría de nuevo a la procesión oficial del Santo Entierro, y en 1928, el Miércoles Santo, se uniría a la cofradía de N. P. Jesús del Calvario para realizar la estación de penitencia, sólo la Imagen, ya que carecía de hermandad.

    Con el advenimiento de la II República y el inicio de la contienda civil, la Semana Santa cordobesa deja prácticamente de existir hasta llegar a un nuevo período de esplendor en que se fundan o refundan numerosas cofradías, entre ellas la de N. P. Jesús Rescatado. En efecto, de todos es conocido el clima de exaltación religiosa vivido en Córdoba desde los primeros meses de la Guerra Civil. La circunstancia de que nuestra ciudad estuviera en la llamada zona nacional desde el principio, propiciaría un ambiente idóneo para la creación de nuevas hermandades. El año 1937, con la fundación de las cofradías de la Misericordia y el Descendimiento, marcaría el inicio de una fase ascendente que duraría dos décadas.

    Fue en estos momentos de pujanza cofradiera cuando se gesta la fundación de la actual Hermandad del Rescatado. Aunque su erección tendría lugar en 1941, desde dos años antes existía un grupo de cofrades que le rendían culto a la Sagrada Imagen, e incluso la procesionaron. Son esos momentos decisivos, un poco olvidados por los historiadores, que originan la posterior creación de la cofradía y que nosotros consideramos de vital importancia porque forman parte de su prehistoria. Así el diario "Azul" del 2 de marzo de 1939, anunciaba un triduo a Jesús Rescatado que terminaría el primer viernes de marzo. Y el Viernes Santo de aquel año el paso de N. P. Jesús Rescatado con su cofradía haría estación de penitencia abriendo la procesión oficial del Santo Entierro.

    Un día antes el mismo periódico informaba de su incorporación a dicha procesión y del itinerario de regreso a través del Campo de la Merced e Isabel Losa para salir a San Andrés y de ahí llegar a su sede. Es evidente que en esta fecha la cofradía aún no existía oficialmente porque hasta 1941 no fue erigida canónicamente y aprobados sus estatutos, pero era cierta la presencia de una Comisión Gestora, de un grupo de devotos, que hicieron posible la inminente fundación.

...hasta consolidar su Fundación.    
    Cuando el 2 de agosto de 1941, D. Francisco Fernández de Córdoba, D. José García de Vinuesa, D. Eusebio Cañas Ponce, D. Emilio Martínez y D. Manuel Ruiz Aguilar se dirigían al Obispo solicitándole la fundación de la actual Cofradía, se había creado ya un clima propicio para ello. Así el 20 de agosto del mismo año se funda la actual Cofradía, siendo aprobados los primeros estatutos por el Obispo Pérez Muñoz, teniendo su residencia canónica en la Parroquia de Nuestra Señora de Gracia (PP. Trinitarios). El primer objetivo fue incorporarse a los desfiles Procesionales de Semana Santa, lo que fue un realidad el 2 de Abril de 1942, Jueves Santo,  hasta el año 1944, en el que se constituye la Agrupación de Cofradías, cambiándose el día de salida al Domingo de Ramos, realizándose para ello el primer paso que tuvo el Rescatado. Seguidamente se encargó al imaginero D. José Callejón una talla de una Dolorosa, que terminaría en este año, por lo que tuvieron que ser reformados los Estatutos de la Hermandad con fecha 12 de Mayo de 1945 para darle culto, al no figurar su advocación al constituirse la Hermandad . El 25 de Marzo de ese mismo año, se incorporó al desfile, en un humilde paso sin palio, María Santísima de la Amargura.

    Su labor, cuando todo estaba por hacer y en los años inmediatos de las postguerra civil, puede calificarse de la más ardua y difícil, siendo el gran mérito de esta etapa ponerla en marcha con el consiguiente gasto que ello representaba. Aparte de la imagen de la Virgen y los pasos, hubo que encargar cien equipos de nazarenos, atributos, insignias y todo lo necesario para realizar una digna Estación de Penitencia. Cumplida esta fundamental misión, la Hermandad entra en una profunda crisis, por lo que a la dimisión del Hermano Mayor, se formaría una nueva junta de gobierno encabezada por D. Antonio Bejarano Nieto, miembro de la anterior junta de gobierno, que llevaría a cabo una labor de consolidación, destacándose una nueva reforma estatutaria en 1950 y el nombramiento de honor de los Duques de Medinaceli, benefactores de la Hermandad, siendo su periodo de mandato desde finales de 1948 hasta octubre de 1955, fecha en la cual toma posesión como nuevo Hermano Mayor D. Fernando Muñoz Moreno, periodo que familiarmente se conoce como "etapa de los militares", por la vinculación profesional al ejército del Sr. Muñoz y algunos miembros de su junta de gobierno, así como el nombramiento de Hermano de Honor a la XVIII Promoción de la Academia de Mandos "José Antonio", y Hermano Mayor Honorario al que fuese Regimiento de Infantería "La Reina nº 2".

    Entre los estrenos más sobresalientes destacan el de la túnica morada para el Señor con bordados de torero, donados por D. Rafael Sánchez Saco y, sobre todo por el nuevo paso del Señor, realizado en 1959 por D. Antonio Castillo Ariza, autor también del Paso de las Angustias, y que costó 245.000 pesetas.

   Lamentablemente, la mayor contrariedad la supuso que en 1960 interrumpiera su desfile procesional la Virgen de la Amargura, al no tener un paso digno.                           

    Nuevamente de 1963 al 1968 vuelve al cargo de Hermano Mayor D. Antonio Bejarano Nieto, al ser trasladado el anterior Hermano Mayor. Sobresalen en esta etapa la larga lista de nombramientos honorarios que se realizan, muy vinculados por la actividad profesional del primer responsable que, además de secretario particular de varios alcaldes, era jefe de protocolo del Excmo. Ayuntamiento de Córdoba. Se destaca igualmente, la vuelta a la Estación de Penitencia al Domingo de Ramos de 1968 de la Virgen de la Amargura, después de ser restaurada por D. Juan Martínez Cerrillo, quién también diseño el antiguo paso de palio, obra de los talleres Angulo, y que presentaba la originalidad de unas bambalinas labradas en cuero repujado y policromado.



     El Señor estrenó su actual túnica procesional, bordada en oro, donada por la Duquesa Vda. de Medinaceli, Doña Concepción Rey. Y desde el 11 de Abril de 1965 la llamada Carretera de Ronda pasó a llamarse Avenida de Jesús Rescatado, como reconocimiento y homenaje de la ciudad a una devoción tan enraizada.

    A pesar de toda esta actividad esplendorosa, en un informe realizado por el Hermano Mayor en 1969, expresaba la queja del contraste que producía la queja del contraste que producía la devoción movida por la Imagen de Jesús Rescatado frente a la pobreza de la cofradía, su improvisación en el desfile procesional y el escaso número de nazarenos que éste llevaba, circunstancia de la que no se libraban numerosas cofradías cordobesas en la llamada crisis de los sesenta.
    En 1969, pasó a desempeñar el cargo de Hermano Mayor, D. Bonoso Muñoz Santiago, anterior Vice-Hermano Mayor. En esta breve etapa se siguió completado el Paso de la Virgen.

    Desde 1972 ocuparía el máximo cargo de la Hermandad, D. Ángel Raya Martínez, que había desempeñado otros cargos en anteriores juntas directivas. Cabe destacar de este periodo la terminación total del paso de palio y la realización de gran cantidad de atributos y equipos de nazarenos. Se renovaron también los estatutos, siendo aprobados por el Obispo Cirarda el 24 de Agosto de 1975.

    En 1983 fue nombrado Hermano Mayor D. Rafael Martínez González, que apoyado por una joven y entusiasta directiva llevó a término distintas realizaciones, pero sobre todo logró el viejo anhelo de que las imágenes fueran acompañadas por un nutrido número de nazarenos. Pero quizás lo más importante de la dilatada etapa de este Hermano Mayor hayan sido los actos celebrados con motivo de cumplirse el Cincuentenario de la Refundación de la Hermandad, a lo largo del bienio 1991-92.-

    Entre ellos destaca en primer lugar la Restauración de la Sagrada Imagen del Rescatado, por el imaginero sevillano D. Miguel Ángel Pérez Fernández, el Pregón del Cincuentenario pronunciado por D. Antonio Capdevila Gómez y la imposición de la Medalla de Oro de la Hermandad, al Hermano Fundador, ya fallecido, D. Eusebio Cañas Ponce. Estos actos culminaron brillantemente con una Misa Solemne oficiada por Monseñor José Antonio Infantes Florido y una procesión de los Titulares el 14 de Noviembre de 1992 por los barrios de San Lorenzo, San Agustín y Avda. La Viñuela. Hay que constatar que la imagen de  Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado fue llevado a hombros de costaleros en el paso de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes. Para recordar todas estas efemérides, la Hermandad editó una revista monográfica dirigida por el cronista de la Hermandad D. Francisco García-Calabrés Cobo.

    En Septiembre de 1993 por unanimidad de todos los hermanos presentes en la elección, salvo dos abstenciones, se proclamó como nuevo Hermano Mayor a D. José María de Lara Boti, antiguo miembro de la Junta de Gobierno saliente. Durante su mandato se consiguieron dos hechos muy importantes para el desarrollo de la Hermandad, como fueron el poder contar, por fin, con una Caseta de Feria en el recinto ferial, que sirviera, para tener un punto de reunión con todos los hermanos de la Hermandad, así como una importante fuente de ingresos.

    Y por supuesto el más importante y relevante de todos los llevados a cabo por esta Hermandad, como fue poner en marcha y empezar a realizar el Nuevo Paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, realizado, según proyecto de D. José Carlos Rubio Valverde, por él mismo, el cual tiene la peculiaridad de ser llevado por costaleros, a diferencia del anterior que iba a ruedas, consiguiendo así un objetivo muy ansiado por los cofrades de la Hermandad. Por otro lado, se engrandecieron los lazos cordiales y de fraternidad con la Hermandad del Cristo de Gracia, la cual siempre ha brindado a esta Hermandad todo su apoyo posible, al compartir residencia común. La Orden Trinitaria está vinculada también desde su orígenes por ser la imagen propiedad de dicha comunidad, de ahí que aparezca el escudo trinitario en su antiguo emblema y en muchísimos atributos. Otro logro muy importante para el futuro cofrade de la Hermandad, fue la puesta en marcha del Grupo Joven, cofrades que a la larga serán la semilla del futuro más inmediato de la Cofradía, así como la conservación y enriquecimiento del Patrimonio de la Cofradía, sobre todo, el integrante de la Estación de Penitencia.

    En Abril de 1997, es elegido  Hermano Mayor D. Juan Urbano Arias Sainz, capataz del Paso de Nuestro Titular. Durante el corto periodo de su mandato, continuó con la labor de la finalización de la talla del Paso Nuevo del Rescatado, una vez terminada la fase de tallado e imaginería, acometiendo la más laboriosa y costosa, como es la fase del Dorado de la Canastilla.

    Por otro lado, algunos de los objetivos que se lograron durante su mandato, con la ilusión de su Junta de Gobierno, fueron entre otros los siguientes.-

    Creación del Coro de la Hermandad del Rescatado, manteniendo esa ilusión e ir incrementándola día a día.

    Creación del Taller de Costura y Bordados de la Hermandad, unos de los proyectos más ambiciosos, por la multitud de tareas, que realizan desinteresadamente varias Hermanas de la Cofradía, con el único objetivo de ir enriqueciendo y restaurando el patrimonio de la Hermandad, tales como confección de nuevos equipos de nazarenos, arreglo de sayas y túnicas, confección de nuevas sayas para María Santísima de la Amargura, confección de nuevas túnicas para Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, y así un sinfín de labores.

    Potenciación del Mayo Festivo Cordobés, con los montajes de la Caseta de Feria, así como la realización de la Cruz de Mayo, con el objeto de sacar fondos, para acometer los múltiples proyectos ha realizar.

   Por último, destacar en fase de proceso, la realización de la ansiada Casa de Hermandad.

    En Abril del año 2002, vuelve a ser elegido por cuatro años, Hermano Mayor, D. José María de Lara Boti, mandato durante el cual está previsto el comienzo de las obras de la Casa de Hermandad, conjuntamente con la Hermandad del Santísimo Cristo de Gracia.  

    A raíz de la dimisión del Hermano Mayor D. José María de Lara Boti, según los nuevos estatutos toma las riendas de la hermandad, como hermano Mayor en funciones D. Rafael Zurera Adán (Vice Hermano Mayor hasta ese momento), periodo de transición donde se llevaron a cabo varias elecciones a Hermano Mayor culminando el proceso el día 28 de junio de 2003, donde resultó elegido D. Rafael Pino Ariza.

    En este periodo de transitorio, y habiéndose tratado en anteriores Juntas de Gobierno, comienza la realización del proyecto de cambio de la mesa del palio y de las guías interiores de los varales del palio de María Santísima de la Amargura.

    Comienza la andadura de la nueva Junta de Gobierno, haciéndose efectiva la entrega de los bienes y documentos de la Hermandad el día 1 de septiembre de 2003, tomando como principal objetivo en su legislatura D. Rafael Pino Ariza, la Casa de Hermandad.

    Este Proyecto se materializa el día 24 de septiembre de 2003 con la firma del contrato de arrendamiento de una casa, sita en la Calle María Auxiliadora, n° 15. En esta Casa de Hermandad, se quieren desarrollar muchísimas actividades, entre otras, como la acción caritativa y social, potenciar el grupo joven, la asociación el Costal Viejo, etc. Tras la dimisión del Hermano Mayor, en enero del 2006, pasa a ser Hermano Mayor en Funciones D. José Claro Dominguez, desapareciendo la casa Hermandad.

    En el mes de Junio del año 2006, es elegido Hermano Mayor, D. Miguel Gallardo Arce, el cual tiene la difícil misión espiritual, social e histórica de devolver a la Hermandad todo lo que ha ido perdiendo en la última década.

    Esta Hermandad tiene el honor de ser la fundadora entre otras 9 Hermandades Trinitarias, y ser parte activa de la Confraternidad de Hermandades y Cofradías Trinitarias, la cual se firmo los estatutos en la Ciudad de Úbeda, el día 8 de febrero de 2005. Esta Confraternidad nos ayudará a profundizar y a formarnos en el sentido trinitario de nuestra Hermandad.


En la actualidad desde el pasado mes de Septiembre, D. Miguel Ángel Lopera Arias, tiene el honor y la difícil misión de guiar los pasos de esta Cofradía.


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