Ese Primer Viernes de Marzo - Ilustre y Piadosa Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado y María Santísima de la Amargura. (Córdoba - España)

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Ese Primer Viernes de Marzo

La Cofradía > Entre Lirios

    La Cuaresma dura 40 días, y la Semana Santa sólo siete; sin embargo, el contenido de estos siete días es tan denso, tan rico en sensaciones de todo tipo -espiritual, estético, sensitivo-, que necesita un prólogo extenso para que nos vayamos dando cuenta de la importancia de los acontecimientos que vamos a celebrar y conmemorar en la bien llamada Semana Mayor. Y dentro de extenso y entrañable prólogo cuaresmal, una serie de jornadas marcan una sucesión de puntos elevados en este itinerario espiritual: Miércoles de Ceniza, el Viernes de Dolores... y, por supuesto, el primer viernes de Marzo.

    Precisando un poco más, podemos decir que si el Miércoles de Ceniza es el aldabonazo universal que marca el comienzo de la Cuaresma en toda la Cristiandad y el Viernes de Dolores, suprimido ya como tal del nuevo calendario litúrgico, es el gran pórtico mariano que Córdoba sigue poniendo a las celebraciones pasionistas, el primer viernes de marzo de gran tradición en España y de modo especial en Andalucía, es el que podríamos llamar "el día del Señor", la jornada que nos hace mirar a Jesús maniatado para, paradójicamente, pedir de su Omnipotencia las gracias que necesitamos.

    Cada viernes del año, la parroquia de Nuestra Señora de Gracia registra un goteo incesante de devotos que acuden al Rescatado para pedir favores, dar gracias o simplemente , "preguntar por la salud", porque la confianza de nuestro pueblo con Jesús Cautivo es tal que viene a considerarlo como uno de los suyos al que se habla con la máxima confianza. Pero este "goteo incesante" de los viernes normales se convierte en una auténtica catarata devocional cuando llega el primer viernes de marzo y besan los pies del divino Nazareno miles de labios que quieren rendirle homenaje y acción de gracias.

    Desde hace unos años, Córdoba ofrece en días como ése un ejemplo de lo que es la celebración cofradiera en uno de los barrios más castizos, emblemáticos y populares de la ciudad; yendo desde el centro, el paseante se encuentra en primer lugar con la impresionante escenografía barroca del besapiés del Cristo del Remedio de Animas bajo el rosetón incomparable de San Lorenzo, unos metros más adelante, las imágenes de una cofradía popular y -¿por qué no?- festiva como es la del Prendimiento se asoman al cancel de su iglesia salesiana para recibir a los cofrades que no quieren perderse el tradicional recorrido de un día como éste por los ámbitos donde se respira la Semana Santa con antelación.

    Pero estos dos jalones del camino del primer viernes de marzo son relativamente recientes en términos históricos, y sirven de preámbulo antes de llegar al punto culminante de los jornada, que no llega hasta que, asomando en la plaza del Corazón de María desde la calle María Auxiliadora, vemos en las proximidades de la parroquia trinitaria una animación y un movimiento de personal absolutamente impropio de una jornada laborable. En la iglesia de los Padres de Gracia, que para muchos cordobeses es, sencillamente, "el Rescatado", desde primeras horas de la mañana hasta horas muy avanzadas de la noche, miles de personas no dudan en esperar el tiempo que haga falta en las prolongadas colas que se forman -y que, a veces, son más largas que el propio templo- para estar unos segundos en la proximidad inmediata con la imagen, para poder mirarla unos instantes frente a frente; tal vez sea mejor así porque la mirada de Dios-Hombre que lanza el Rescatado es difícil de sostener por mucho tiempo.

    Desde hace unos años, realizo este trayecto en compañía de unos amigos, jóvenes cofrades de un pueblo de nuestra provincia. Desde el primer instante, ellos se hicieron también incondicionales de ese primer viernes de marzo en Córdoba, que preside la imagen sagrada de Jesús Rescatado.

                                                                                                                                                          
Antonio Varo Pineda

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